"CONSEJOS"

"Un autentico puro canario artesanal"

Elegir un puro canario hecho a mano es sinónimo de elección correcta.

Saborearlo requiere llevar a cabo un ritual en el que la preparación mental es imprescindible como lo es para el catador de vinos o gourmet .

Resulta importante decidir cuándo vamos a fumarlo, ya que tendremos que elegir el puro mas adecuado (por ejemplo, un puro fuerte después de una buena comida o uno suave por la mañana). Por regla general, el fabricante incluye un código en la caja donde especifica el tipo de puro (y, generalmente, su aroma: las capaz mas oscuras corresponden a
puros de sabor intenso, mas fuertes y macerados). por ejemplo, el código CCC indica color claro y sabor suave, y cm color oscuro, con personalidad propia al consumirse.

 Al igual que ocurre con el tipo de aroma, también es necesaria la elección de la vitola justa.
el humo varía en función del grosor del puro, lo que influye en el sabor.
de la misma manera la longitud del puro resulta definitiva a la hora de caracterizar sus sabor y determinar el tiempo que precisamos para fumarlo: no es buena idea consumir un puro apresuradamente, por lo que es aconsejable elegir la vitola mas apropiada para el tiempo del que se disponga para fumar, resulta mas conveniente elegir un puro pequeño
si se dispone de poco tiempo. Cuando la temperatura es baja es preferible optar por un puro mas largo, mientras que en verano lo aconsejable es fumar puros mas pequeños. en cualquier caso, lo mejor es probarlos todos o, en otras palabras sumergirse en el mundo del puro canario artesanal y descubrir sus posibilidades ilimitadas.

Disfrutar de un puro canario artesanal es mucho mas que fumárselo. es hacerse partícipe de un placer sin igual, que requiere, saborearse sin prisa. el humo que desprende un gran puro canario colorea los mejores momentos de la vida; no hay nada comparable a su contemplación, a permitir que sus caprichosas formas evoquen nuestros recuerdos.
los primordial es elegir el momento en el que vamos a disfrutarlo, porque a un puro hay que prestarle la atención que se merece: ya sea como final de un almuerzo inolvidable o como compañero de los últimos pensamientos del día, disfrutar un buen puro es como encerrarse en uno mismo: hay que darle tiempo, no hay lugar para la prisa.