"ELABORACION ARTESANAL"

Tres siglos de arte. Casi trescientos años de destreza y experiencia, arrulladas por el clima tropical, por la brisa de la inspiración. Un torcedor, esto es, un purero, al igual que el marino es una persona para la que el tiempo se mide de otra manera. No importa el carácter que tenga, cuando de lo que se trata es de hacer un puro o comunicar sus secretos, el aroma del tabaco es el aroma de toda su vida. Son como jefes de alta cocina, pero lo que es más, son los depositarios de una tradición que jamás se extinguirá, porque no existeposibilidad de que alguien la mejore. Y en las manos de aquellos maestros que del tiempo y la experiencia han hecho un arte, hemos de confiar los mejores materiales. El puro artesanal canario está fabricado con el mejor tabaco del mundo. Su cuidada selección y la elección de las hojas idóneas para fabricar cada parte del puro constituyen el proceso que hace del sabor del puro artesanal canario algo único e inigualable.

Después de este proceso empieza un trabajo de artesanía que transformará las mejores hojas de tabaco en un placer excepcional. Por supuesto, lo más importante es la participación constante del torcedor en cada etapa de su fabricación. Este proceso, cuya contemplación es, no sólo una experiencia única, sino la mejor manera de apreciar el trabajo manual, puede resumirse de la siguiente manera: Después de que las hojas se hayan seleccionado y clasificado según su destino específico (tripa, capillo o capa) comienza el despalillado: se retira el nervio central de la hoja para obtener el máximo sabor del tabaco. Las hojas para el capote y la capa se atan juntas en pequeños grupos. Posteriormente, se enrolla el tabaco para la tripa o relleno, para lo que normalmente se emplea la hoja completa despalillada. Para conseguir la forma idónea, es necesario cortar la hoja con una chaveta o cuchillo de acero conforma de media luna. Una vez lograda dicha forma, se procede a colocar el capillo. Se trata de dos medias hojas del mismo tamaño con las que se hace un cilindro de la misma forma y tamaño del puro que se está fabricando.

Finalmente, se pasa a la capa o revestimiento para la que se selecciona media hoja de características perfectas. Ésta se enrolla en espiral de tal forma que las venas de la hoja corran a lo largo del puro, lo que supone un indicativo de que éste está bien hecho, y de manera que a  parte superior de la hoja, la que recibe la luz directa del sol, conforme la parte exterior del puro y le dé su aspecto final. El proceso se completa cuando se coloca la perilla y se corta el puro para ajustarlo al tamaño de su vitola. Según su color, se clasifican en verde, de aroma suave y poco sabor, rubio, fermentado y secado con rapidez, rojizo, que forma parte de los denominados ligeros, marrón claro, característico de los puros fuertes, marrón persistente, fermentado y envejecido durante más tiempo que el puro marrón claro, marrón, madurado durante largo tiempo, maduro, de hojas mayores y más oscuras, y oscuro, casi de color negro.

La ceniza del puro canario artesanal se caracteriza por su firmeza, homogeneidad y color, factores que son distintivos de esta clase de puros y que dicen de la calidad, también única, del producto final. Con objeto de ajustarse a la estricta normativa de higiene vigente en las Islas Canarias, una vez terminados, los puros se depositan durante unos días en cámaras frigoríficas donde la temperatura se mantiene constante entre -20º y -23º grados centígrados. Después de este proceso, los puros se envejecen o se “casan” hasta que adquieren su consistencia característica. Este proceso se lleva a cabo en amplios roperos, hechos de madera de cedro, por ser esta la mejor para conservar la humedad y, por ende, el aroma del puro. Durante varios días, los puros permanecen acostados en estos roperos lo que permite que los diferentes tabacos y componentes de los mismos se liguen o se “casen”. Entonces se les coloca la anilla, que coloquial y erróneamente se conoce por vitola, para lo que se emplea la misma pasta de arroz natural quese usa para pegar la perilla; la pasta no debe tocar la capa con el fin de no dañar el puro. Por último, se seleccionan y, con cuidado y habilidad, se colocan en sus cajas. Para este fin, y como si se tratara de un marco que adorna y protege una obra de arte, se emplean cajas de madera de cedro por sus excelentes características.